
El Consejo Noruego para Refugiados (NRC) alertó sobre el agravamiento de la crisis humanitaria en el Catatumbo, donde los enfrentamientos entre el ELN y las disidencias de las FARC han obligado a 250 personas a desplazarse hacia Cúcuta y Ocaña, y mantienen a unas 6.000 en riesgo de confinamiento.
“Cientos de familias están huyendo para salvar sus vidas y necesitan asistencia urgente”, expresó Giovanni Rizzo, director del NRC en Colombia, al pedir al Estado que refuerce la presencia institucional y garantice ayuda humanitaria inmediata. La organización también exhortó a los grupos armados a respetar el derecho internacional humanitario.
Según cifras de la ONU (OCHA), el escalamiento del conflicto en el Catatumbo ha afectado este año a cerca de 200.000 personas, lo que representa más de la mitad de la población de esa región del norte de Santander.
Los recientes combates se concentran en los municipios de Tibú y El Tarra, aunque el conflicto impacta a toda la zona, conformada por diez municipios con altos índices de pobreza y presencia de economías ilícitas. Desde enero, los choques han dejado cerca de un centenar de muertos y miles de desplazados.
El NRC insistió en que la protección de la población civil debe ser prioritaria y advirtió que, de no intervenirse a tiempo, el Catatumbo podría enfrentar una de las peores crisis humanitarias del país en los últimos años.